En una tribu de los antiguos indígenas de Sri Lanka, vivía Barindawa. Los hombres se volvían locos frente a ella. Las demás jóvenes se preguntaban cuál sería su secreto pues no era bonita ni tenía nada llamativo. Un día la siguieron cuando se dirigía a recoger frutas y observaron que recogía muchos frutos de color rosado pálido. Le sacaba las semillas y trituraba el fruto, después se lo echaba al agua que utilizaba para bañarse. A partir de ese momento, Barindawa dejó de ser la única. Todas las mujeres tomaban el baño con agua de Pomarrosa.
martes, 2 de abril de 2013
(31) ROZANDO SUEÑOS
He cruzado la muga de la vida,
viví en ella cuarenta y tres días
alojado allí como un insecto
entre pétalos de una flor marchita,
vegetal de la luna que me dio su luz
y por unos instantes,
allí sin mi cuerpo, descubrí al infinito...
viví en ella cuarenta y tres días
alojado allí como un insecto
entre pétalos de una flor marchita,
vegetal de la luna que me dio su luz
y por unos instantes,
allí sin mi cuerpo, descubrí al infinito...
lunes, 1 de abril de 2013
(30) tropel de hormigas
El tropel de hormigas asciende tumultuoso en busca de fértil asiento para difundir su expansión y conquistar un mundo virginal dominándolo con sucesivas legiones.
Huestes poderosas, sublimes, que precisan continua aportación para sojuzgar a ejércitos amodorrados.
Triunfar o derrotarse depende, únicamente, de la voluntad hostigada del consu-midor primerizo.
Huestes poderosas, sublimes, que precisan continua aportación para sojuzgar a ejércitos amodorrados.
Triunfar o derrotarse depende, únicamente, de la voluntad hostigada del consu-midor primerizo.
(29) ANHELOS CON PRINCIPIO
Norte, sur: Arriba y abajo con encuentro común.
Oriente, occidente: Cercanía y lejanía en una misma coordenada.
Patria, tierra: Hogares sin fronteras.
Cruz, luna, estrella: Símbolos de conflictos superables.
Cultura y religión: Fundamentos sin apasionamiento.
Guerras, paz: Pasado y futuro prometedor.
Amistad, odio: La cuestión del ser o no ser.
Hablar, escuchar: Parte final de un desencuentro. ANHELOS CON PRINCIPIO
Saludo, palabra: Base del entendimiento.
Pan y sal: Agasajo ancestral de bienvenida, mi casa es tu casa.
Diálogo, acuerdo: Parlamento sin oídos sordos.
Apoyo, convivencia: Superación hacia la reconciliación.
Ellos, vosotros, nosotros: hermanos al fin.
Oriente, occidente: Cercanía y lejanía en una misma coordenada.
Patria, tierra: Hogares sin fronteras.
Cruz, luna, estrella: Símbolos de conflictos superables.
Cultura y religión: Fundamentos sin apasionamiento.
Guerras, paz: Pasado y futuro prometedor.
Amistad, odio: La cuestión del ser o no ser.
Hablar, escuchar: Parte final de un desencuentro. ANHELOS CON PRINCIPIO
Saludo, palabra: Base del entendimiento.
Pan y sal: Agasajo ancestral de bienvenida, mi casa es tu casa.
Diálogo, acuerdo: Parlamento sin oídos sordos.
Apoyo, convivencia: Superación hacia la reconciliación.
Ellos, vosotros, nosotros: hermanos al fin.
(28) EL PROFESOR ROJO
El profesor Rojo tenía la cara roja, roja, roja. No era rubor, sino que era así. Parecía un tomate. Le soltaba piropos a otras profesoras, halagando el bonito gorro que las embellecía, o las altas botas que las encumbraban... Parecía que fuese a estallar de un momento a otro, pero nunca lo hacía. Nadie sabía el secreto, pero era que, como las teteras, tenía un pitorrito por el que salía la presión contenida en su cara. Lo malo es que el pitorrito quedaba en las antípodas de su cuerpo.
(27) EL ULTIMO RELATO
Voy tecleando letra a letra este relato mientras veo cómo cada una de ellas aparece en la pantalla del ordenador, y se, porque una voz me lo ha dicho, que cuando acabe de escribir acabaré yo mismo, caeré fulminado, y ni por esas soy capaz de parar de escribir. Se que será mi último escrito, mi testamento literario. Se que después de esto ya no podré decir más, así que tendré que abreviar y condensar mi último mensaje, dado que el límite son ciento veinte palabras y ya llevo noventa y dos. Otra voz me dice ahora que pare, que no sea insensato... pero si le hago caso habré terminado de escribir y el final se precipitará. Pues termino ya.
(26) El reencuentro
Justamente ayer, me reencontré con una de esas amigas, que
permanecía en el baúl de mis recuerdos . Un encuentro casual que me hizo sentir algo muy hermoso. Solo
bastó una mirada, para que sus ojos brillantes de un azul casi celeste, se
abrieran de par en par y nos fundiéramos en un profundo abrazo. En apenas cinco
minutos, descubrí una mujer nueva, que había superado la espiral del maltrato y
que gritaba a los cuatro vientos lo feliz
que era tras haber roto su relación. Después de diez años sin verla, descubrí a
una madre de treinta y siete años alegre, hermosa y libre. Una mujer que había
tomado la decisión más importante de su vida: volver a vivir.
(25) Dentro y fuera
En las últimas semanas de su vida, todas las edades
que el viejo muy viejo llevaba en sus entretelas salieron a la superficie. El
nieto adolescente, mientras contemplaba enternecido a su abuelo, comprendió que
nada se pierde, ni lo malo ni lo bueno; guiado por el ejemplo del viejo muy
viejo, el joven se propuso a partir de ese día meter dentro de él lo que,
cuando en el futuro lejano emergiera al exterior, despertara al menos la
ternura de su nieto adolescente.
(24) Divergencia recurrente
Dios
creó los cielos y la tierra. El diablo todo lo desordenó. Aquel prohibió el
fruto de la ciencia del bien y del mal. Adán y Eva le probaron. Jehová advirtió
el gran diluvio a los moradores de la tierra. Sólo Noé y su familia ingresaron
al arca. Aquel libertó a Israel de la servidumbre de Egipto. Los hebreos, tras cruzar
el Mar Rojo, adoraron un becerro de fundición. El Padre envió a su Hijo unigénito,
para salvación y remisión de pecados. Aún así lo aborrecieron y le crucificaron.
La luz vino al
mundo, pero los hombres amaron más las
tinieblas.
(23) Eterno regreso
Desde que Belén se fue, reiterados y
sombríos abriles añoré regresar, para interactuar con hechos que habían sido y
no serían más. O que jamás fueron en realidad, si eran reescritos por mi
empresa ilusoria.
Pero cuando resueltamente, a través
de sueños y delirios, arribé a los tiempos añejos, entendí que el destino no
puede eludirse. Si era redimida de los jirones de fuego, el futuro se alteraría.
Entonces, con ella a salvo de las brasas ardientes y mi atajo hacia los
dobleces del presente, ¿Qué me inducía bosquejar la epopeya hacia el pasado para
rescatarla, si ya estaría viva gracias al viaje redentor?
Y al no emprender el regreso, nuevamente perdería (y perdí) a
mi niña.
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