CONCURSO PATROCINADO POR HOTEL MAR MENOR

El hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera apoya a las Bibliotecas de San Javier en la promoción de la creación literaria y te dan la bienvenida a este concurso.























martes, 29 de marzo de 2011

DEFINICIÓN DE DIOS

sin principio, te cerca, precede a la luz -a nada escapas- te fluye, te da un centro, te brota desde tan profundo y , sin embargo, cercano -piel con piel- magma que conduce
hasta tu boca todos los abismos. Lo sabes en el envés de la hierba mordida, aleteando en una mariposa, intuyes -y es tu gozo- que en la lágrima del árbol se prolonga sin fin

IGNORANCIA

Mi mujer no sabía que, desde que me despidieron, por las noches, cuando ella me imaginaba en la fábrica, me dejaba caer por el Roxy por si a alguno de los mandamases se le ocurría hacerme algún encargo que aliviara el vacío de mis bolsillos. Aquel tipo engominado, al que para mi sorpresa había visto entrar en el hotel agarrado de la cintura de mi esposa, desconocía mi naturaleza posesiva y celosa. Yo, por mi parte, había ignorado hasta aquel momento el placer de la venganza, la satisfacción que produce el estertor último. Fue un cuchillo Muela FP-9A, de puño de asta de ciervo y hoja de acero 440, el que acabó con nuestra común y estúpida ignorancia.

lunes, 28 de marzo de 2011

JUEGOS

El sonido de cientos de pájaros peregrinos conmovía a los árboles que aplaudían insolentes verdes en el desierto de los areneros. Aún bajo el rito sacerdotal de la lluvia permanecía inmóvil en la plaza, indiferente a las insípidas mascotas. Pero hoy vi un niño cavando un hoyo al lado de la hamaca mayor y no resistí la tentación de ayudarlo. El guardó sus preciados insectos en un frasquito de vidrio y yo continué cavando. Nadie advirtió aquello que envolví en un diario cuando me marchaba. Sé que esta noche mi abuelo ¡Por fin! descansará su calavera debajo de mi almohada después de cuarenta años.

Madrugada

Ni siquiera un haz de luz de la lámpara de pie ó la llama avara del encendedor que confundiera las tinieblas y urgiera la retirada . La faca carcelaria estalló precisa los gritos rojos de tu corazón y la decepción arrojó el precio de una noche juntos sobre el cadáver. Al despertar un dibujo tuyo sonreía en el escritorio debajo del sobre con la leyenda “No Tocar -Para pagar los Servicios de la Casa”…

Lo valoras

Mis pies están cansados de tanto caminar… recorro cada día cinco kilómetros solo, para llegar a la aldea donde la maestra nos enseña a leer y a escribir. Pero soy un niño feliz y siento anhelos por aprender. Aunque… ¡Ojalá y mi padre tuviera una mula para llevarme a la escuela!”

“El despertador ha sonado ya y mi madre me avisa por segunda vez.
¡Qué pesada! ¡Quiero dormir y al colegio no quiero ir!
Después de malhumores y rabietas con el desayuno, la ropa y la cartera, mi padre se da prisa para llevarme en coche a la escuela…
¿Total para qué? ¡Tengo un examen a primera hora y no me lo estudié!

UN CÓCTEL INOFENSIVO

Sintió alivio al regresar de la cafetería. Era como si aquél combinado la hubiera anestesiado. Ya no le molestaba el desorden, ni tenía en cuenta la humedad y los olores reinantes en su caótico despacho. Acometió con brío su trabajo y al final de la jornada se percató de que había tenido un altísimo rendimiento.
Sonrió con picardía mientras pensaba: “y todo es obra de un inofensivo cóctel.”
Marta se equivocaba. Con el tiempo aquél inofensivo cóctel se volvió más exigente, se apoderó de ella y la transformó en una asidua visitante de la cafetería.

Epitafio

El hombre la miró, con semblante frío como el granito que vendía y le dijo: "Con este dinero, tan solo siete".
Matilde tomó la pluma y no lo pensó dos veces.
“Alfonso García, esposo infiel pero también cornudo”.
Con una sonrisa anunció que había terminado.

Palabra de chamán

Cuando dieron a conocer los nombres de los que se salvarían, suspiró aliviado.
La muerte no estaba hecha para él.
Fue entonces a la batalla frente a la otra tribu confiado, desbordado de coraje. Cuando la lanza lo atravesó de un lado a otro, se sintió confundido. Pensó en los viejos brujos, en lo que habían dicho.
La sangre nubló su vista y un instante antes de la oscuridad supo la verdad: los chamanes mentían.

la niña y el flautista

Había una vez una niña que se subió a un tren con su madre. El trayecto era corto, solo dos paradas. Se portaba bien, por orden expresa. Y muy calladita miraba a los pasajeros. De repente se sube un flautista y toca una canción. Dice que duerme en la calle. Nadie le mira. Pide dinero, “algo suelto”. Nada. La madre le aprieta la mano. La niña le mira. Una sonrisa. El flautista toca de nuevo. También sonríe

Mi primer beso

1985. Julio. El periódico dice que una ola de calor ha provocado tres muertes en Andalucía. En Madrid, una mujer a punto de parir comienza a considerar la muerte como alternativa razonable. Contracciones y gotas de sudor, enfermeras que corren por los pasillos de un hospital gigante y que no la escuchan, que ni siquiera saben que está allí. O eso cree ella. Se ahoga. Ya viene, ya viene. Que venga alguien. Alguien viene. “No voy a poder”, piensa la que va a ser madre. “Esto está hecho”, piensa el que tiene una cabeza, pequeñita, entre sus manos. Un poco después, se oyen dos lloros. Dos enfermeras sonríen. La que ya es madre tiembla. Es una niña.

EL NIÑO MÁS FELIZ DEL MUNDO

El niño más triste del mundo solo tenía un ojo. Con ese ojo podía ver desde su ventana a la niña más bonita del mundo. Un día salieron juntos. Caminaron hasta el parque y se sentaron en un banco. Era ese mismo banco, sí estaba seguro. La niña más bonita del mundo leyó lo que alguien había grabado en el respaldo. “Prohibido cíclopes”. Pero ella sonrió y dijo: ““Los cíclopes son seres mitológicos, hijos de dioses, artesanos y constructores y creadores de la mayoría de las armas de los dioses”. Fue entonces cuando quise que fuera la princesa de los cuentos que leía y que ya no hicieron que me sintiera nunca más el niño más triste del mundo.

CRISIS

El pobre infeliz sufre en estos meses una aguda falta de liquidez artística que se traduce en una profunda crisis de creación literaria y mantiene su imaginación en un estado cercano a la suspensión de ideas. Ha exigido un sacrificio importante a los empleados de sus fuentes de inspiración para superar este trance y éstos se han quejado a las musas que, sin ningún escrúpulo, le han amenazado con una huelga general indefinida. Difícil papelón

ESTUVE ALLÍ

No sé si os lo he dicho, pero estuve allí una temporada. Luego me vine aquí. Aquí se está bastante mejor. No te tienen todo el día sedado como un zombi. Y estar en plena naturaleza tiene sus ventajas. Siempre que el mono llega, me dedico a pasear por el campo, eso me calma. Es mucho mejor que estar atado con correas a la maldita cama. Con aquella asistente del demonio tipo señorita Rottenmeier.
¡Por Dios! ¿Quién grita de ese modo? Yo quería seguir escribiendo pero esos gritos me sacan de mis casillas. Voy a intentar averiguar que está ocurriendo

LA CINTURA DEL CHOCOLATE

Esto no es como empieza, ni tampoco como acaba. Lo más importante es el desarrollo. La misma vida. El proceso. El acontecer del tiempo. Es toda la película. El libro completo. No es ni un cuadro, ni una foto, ni una instantánea. ¡Eso es fugaz! Lo importante es el ritmo interminable del viento. Son todos los besos. Es la pasión del alma que encuentra la plenitud y se establece en ella. Son los sueños, las hadas y los hechizos. También el dolor y el miedo. La angustia y el deseo. Son mil pesares y millones de maravillas. El día y la noche. El corazón que late. Para mí la vida es la cintura del Chocolate.

Vida

Es ahora o nunca. Ya no hay vuelta atrás, y no la hubo nunca. Desde que llegas al mundo debes elegir qué es lo que prefieres. Quedarte de brazos cruzados viendo la película de lo que tu vida podría haber sido, o levantarte, un pie tras otro, y convertirte en tu protagonista. Lamentarte por lo que fue, no por lo que pudo haber sido. Caer y levantarte. Y volver a caer, y volver a levantarte. Mostrarle al mundo la mejor de tus sonrisas. Que lloren sólo los que hayan aprendido a hacerlo. No te canses, que este tren no te espera. Y no se trata de resignación, simplemente de euforia y positivismo.
Corre, que es tarde.

Te toca

Todavía seguimos llorando por aquello que ha ocurrido en el pasado. Es la naturaleza del ser humano. Llorar, quejarse, olvidar y, como no podía ser de otra manera, volver a llorar.
Lo de moverse, cambiar, luchar, concienciarse… Eso no va con nosotros.
El caso es que ahora es cuando nos toca observar los movimientos de este planeta que tenemos por anfitrión, porque es su turno. Apuesto a que nos va a ganar la partida, por aquello de que la naturaleza es sabia. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, ¿no es cierto? Pues bien, esto no ha hecho más que empezar, y temo profundamente cuál pueda ser el resultado.

PROTAGONISTAS

Los servicios de emergencia son los segundos en acudir ante la duda planteada de arrojarse al vacío o no; no los necesita; es una amenaza sin porvenir porque si hubiera querido ya estaría tapado con una sábana, despanzurrado en el suelo. Las cámaras de video principian el espectáculo con sus locutores, a ser posible, indagando sobre los motivos inductores del posible suicidio entre vecinos y curiosos ansiosos también por ser protagonistas y disponer de su minutito de gloria aunque sea a costa de un presunto conocido, un pobrecico desgraciado al que ahora engalanan con mil mentiras. El tercer elemento en cuestión, la Policía, cobra papel estelar y certifica la función, ¡circulen, circulen!
La vida restante está solucionada.

PAN

Mi padre olía a cereal tostado. Tenía el mismo aroma que el viejo horno, donde me había contado que mi abuela hacía el pan, y donde preparaba rosquillas para las fiestas. Mi padre tenía la piel tostada del mismo color que aquellos panes enormes que duraban muchos días tiernos. Nadie me lo dijo, pero yo sabía que mi abuela lo había hecho a él en ese mismo horno, como si fuera una torta de almendras. Por eso siempre le tuve envidia, porque desde niño me explicó que yo había salido simplemente de la barriga hinchada de mi madre.

Sin “porfavores” que valgan.

Solo hazlo. Posa los ojos en mí. Descóseme la ropa y alborótame el pelo. Agárrame con fuerza. Dame la vuelta y bésame el cuello. Hazme cosquillas con la nariz. Agarra mi mano. Apriétala fuerte. Bésame, pero hazlo ya, con urgencia. Muérdeme el labio. Aparta un mechón de mi cara y trasládalo hasta detrás de mi oreja. Dime que me quieres. Cuéntame un cuento. Duérmete un rato. Conmigo, al lado. Entrecierra los ojos. Pon cara de enamorado.

La navaja de Ockham

Ante una situación a priori problemática cuya solución hay que desentrañar, y a la que denominaremos (“P“), trabajando sobre las hipótesis (A), (B) y (C) en igualdad de condiciones, la solución más sencilla es probablemente la correcta. [Guillermo de Ockham, s.XIV]
Siete siglos después me hallo ante estas opciones:
(A)bortar la misión para otro momento.
(B)esarte
(C)esar en mi empeño y alejarme lo más rápido y lejos posible.
Guillermo debió ser soltero.

LAS MARGARITAS

Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. La Margarita se tiró toda la tarde arrancando pelos a un ratón muerto, para que al final le dijera que aquel capullo no la quería.

De puntillas

El imperativo sonido metálico, contra las rejas de mi ventana, me sorprendió descansando en el sofá y sobresaltando mi sueño. Tambaleándome alcance a llegar reptando a la puerta, girar el picaporte y comprobar como unos niños se empeñaban en gritar y lanzar enfurecidas piedras contra mi propiedad. Afortunadamente pude esquivarlas, pero el horror y la confusión se encaramaron a mis órganos al descubrir una irremediable bandada de balas apuñalando a aquellos pequeños alborotadores que quedaron tendidos al otro lado de la pantalla de mi televisión, bajo una desgarrada bandera Palestina.... Entre tanto, mi indiferencia se escapo de puntillas a esconderse bajo la manta que yacía tan muerta como yo, sobre el sofá.

viernes, 25 de marzo de 2011

Sobremesa

Ayer, mientras comía sentado en la cocina de mis padres y bevía sin cuidado un buen vaso de vino; como en sueño, volví de nuevo a aquellas horas de siesta en el silencio, a aquellos momentos de soledad impuestos por mi madre y el calor. Me vi a mí mismo sentado en una silla y esperando. Fuera en el patio, las chicharras y la higuera.

Lejanías

Cuentos de una vida almacenada en el olvido de una húmeda bodega se abren paso en el presente de un joven exiliado. Rojos alientos de esperanza se suceden en el ímpetu de un deseo de retorno; y una calma, la que llega, que a una madre nos devuelve: la tierra.

jueves, 24 de marzo de 2011

El cubito de hielo

Era fría como un témpano de hielo, gélida como un día de crudo invierno y a la vez frágil como un carámbano… siempre me sentí así hasta que caminando en la calle choqué con un antiguo amor de infancia. Sentí como si el calor del verano hubiese llegado. Su mirada ardiente era puro fuego…y yo no podía pronunciar palabra, aunque mi cuerpo pedía a gritos poder derretirme con sus caricias y besos. Su voz varonil disculpándose por el choque que tuvimos y su actitud seductora y salvaje hicieron el resto.¿Mi sueño? Dejé de ser hielo para fundirme en el fuego.

Cementerio

Me encontraba en el cementerio vestida de luto, brotando de mi rostro lagrimas ardientes, tan ardientes como la pasión y el amor dedicado en todos estos 10años a mi difunto marido. Allí rodeada de tanta gente me sentía en la más profunda soledad. Mi compañero, mi amigo, mi amante…pero ¿quién dijo que la vida era justa y que cuando tienes el amor no se va? A mis 37años desaparecía ante mis ojos el sentimiento de amor que siempre anhele cuando era niña, las mariposas en el estomago que sentía de adolescente. Ahora quedan sus cenizas, recuerdos de ayer. Jamás le olvidaré.

NUNCA SALIO A MIRAR EL TREN

“Pa’… se acerca el tren que viene de Valladolid.
“Deja, no saldré.
“Pero…
Pero nada, calienta agua que hoy me toca… ¡ah!… no olvides el menjunje de las almorranas…malditas, de no ser por ellas estaría bebiendo con los viejos del Café Volga… ya habrán muerto… ¡qué tiempos aquellos!...
“Pa’… ya está el agua… me prometes que miraras el tren?”
“Que tonta eres… los muertos no se asoman a las ventanas”.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sin artículos

Empecé a luchar. Luchar para conquistar tierras. A mis enemigos los fui matando uno a uno.
Pero Alá que es grande sabe a quien dar victoria.
Así fui emperador.
Caminé altivo: Mis tierras se extendían hasta dónde Alá atardece Su tiempo.
Entonces vi nubes negras acercándose a mi palacio.
Y supe que atardecía Mi tiempo.
Eran millares de soldados que venían a invadirme.
Perdí todas mis fortalezas, mis ciudades, mis palacios, mis mujeres.
Y todavía no sabía quién era él hasta que lo enfrenté cuerpo a cuerpo y le arranqué su máscara.
Era yo.
Al amanecer me hice ahorcar porque no tuve valor de matarme yo mismo.

Cantando

Mi madre cantaba todo el día, en la casa y en los bares de las afueras del puerto. Los boleros cubanos eran su especialidad. Cuando no trabajaba por las noches, me cantaba canciones de Bola de Nieve hasta que me quedaba dormido. Su voz tenía la cadencia cubana y la melancolía de Veracruz. Su cuerpo acompañaba su soneo a punta de lentos giros y movimientos de su cabeza. Eso recordaba levemente su origen borinqueño. Cantaba siempre con los puños cerrados, como si estuviera sosteniendo sus dos maletas. Yo también canto así, aunque nadie sabe de dónde viene mi estilo.

lunes, 21 de marzo de 2011

ES UN COBARDE

DESDE QUE EXISTE LA VIDA, EXISTO YO, Y TE PUEDO ASEGURAR QUE HE VISTO MUCHO SUFRIMIENTO Y QUE NUNCA ME HA FALTADO EL TRABAJO. PERO AUN HOY ME SIGO SORPRENDIENDO Y PREGUNTANDO: ¿QUE CLASE DE HOMBRE ES EL QUE DISFRUTA CON EL DOLOR Y LA MUERTE DE OTRO HOMBRE? Y AUN HOY, SIGO SIN HALLAR LA RESPUESTA.
MIENTRAS, EL GENERAL, ABURRIDO Y BOSTEZANDO, DUDA ENTRE FIRMAR FUSILAMIENTO O GARROTE VIL.

El crucigrama

Entonces es martes, seguro, por lógica, y escribe: MARTTT. Y sigue. Horizontales: Jornada en la que te la juegas. No lo duda: DIACRÍTICO. Trastorno que sufren algunos patriotas: HIMNOSIS, y se va animando. Perro regalado: CANDADO. El hijo del perro: CANIJO. Parte del Génesis en la que muere Abel. Ésta es difícil y se concentra, CASCABEL, escribe. Y continúa. Oeste: OOOT, pura lógica.
Verticales: Motivo por el que no se va a la cárcel: PORMENOR, y tampoco duda. Asiento regulable con ruedas utilizado en peluquerías: PELUSILLA. En restaurantes selectos, lista con distintas clases de pan: PANCARTA, y llega al final entusiasmada. Multitud: REGENTE. Y lo acaba.

Ternura

En la puerta había una gorra negra con la que solía imitar a mi abuelo. Me la ponía delante de mis amigos mientras caminaba por la habitación farfullando la misma historia una y otra vez y cerrando los ojos como si, de pronto, hubiera perdido el hilo. Mis amigos se partían de risa.
Un día me torcí el tobillo y mis amigos vinieron a verme. Tardaron muy poco en caminar de forma ridícula imitando mis pasos, burlándose y riéndose como locos.
Cuando se fueron, mi abuelo entró en la habitación, se acercó y acariciándome el pelo muy suavemente, me susurró: Ahora ya sabes lo que se siente.

MONOTONÍA

“Qué aburrimiento, todo el día girando una rueda”, pensó mientras, sentado frente a la jaula, se dedicaba únicamente a ver cómo el hámster giraba la rueda.

DEMASIADO TARDE

Cuando la policía lo abatió a tiros, descubrió que el arma con la que aquel desempleado apuntaba al director del banco era un lápiz.

DÉJÀ VU

Te reirás, tal vez, pero te he imaginado con el mismo traje de hoy y la maleta. En mi visión de entonces te veías digno, no sonreías tontamente como ahora, ni traías esa mirada hueca que está escurriéndosete hacia el suelo buscando ser contenida por un límite. No, llevabas los ojos encendidos como la hoguera de San Pedro. Ahora algo me dice que la maleta está lista aunque no la traigas en la mano. Y es como un déjà vu. No te detendré. Puedes marcharte.
¿No te ibas? Ah, ¿no? Bueno, es igual, no fastidies. Reúne tus cosas y lárgate. Este tiempo de pensar en tu partida me ha servido para darme cuenta de que ya no me haces falta.

viernes, 18 de marzo de 2011

PROVERBIOS FEMENINOS

Oyendo por allá y escuchando por aquí… he recopilado cientos de proverbios y refranes de uso común, sobre la Mujer…. De todos ellos, he seleccionado estos tres y, su contra:

- “ El “Hombre” propone, Dios dispone y la “Mujer” lo descom-pone”. = “La “Mujer” propone, Dios dispone y también el “Hombre” lo descompone”…

- “Dios nos ha dado la “Mujer” para quererla y la paciencia, para aguantarla”. = “Dios nos ha dado al “Hombre” para quererlo y la pacien-cia, para soportarlo”...

- “La “Mujer” es un mal necesario”. = “ El “Hombre” es un bien in-necesario”…

Y es que…, el “Hombre” y la “Mujer”, siendo distintos, somos igua-les. Siendo unos mejores y otros peores…, somos “Personas” que nos complementamos…

EL TIEMPO NO SE MIDE

Oyendo por allá y escuchando por aquí…, he sacado la conclusión de que en la vida, el tiempo no se puede medir…

En toda nuestra vida…, unos van a descansar del descanso de haber estado descansando toda la vida…y, otros van a cansarse del cansancio de haber estado siempre cansándose…

No nos cansamos de esa pequeña máquina de fabricar minutos inútiles que es el reloj: En la vida, el tiempo no se mide…. En la vida el tiempo se siente, como se siente el amor o el dolor…. Por eso necesitamos quedar libres del tiempo.

Y es que siempre, “ser libre no es querer hacer lo que se quiere”, sino que muchas veces “es querer hacer lo que se puede”…

SOBRENATURAL

Algunos niños paseaban por el pueblo con orejas de burro, otros lo hacían con gorriones en la cabeza. También los había que expulsaban serrín por las orejas, los que andaban de rama en rama y los que eran acompañados por un cero a la izquierda. Todo era muy extraño, desde que a la maestra le había atravesado un rayo en mitad de la campiña nada había vuelto a ser igual.

EL 20 DE CADA MES

Saturnino era un anciano centenario que vivía con su hija, su yerno y los tres hijos de ambos, de 10, 8 y 5 años. Saturnino nunca aprendió a escribir, por eso el 20 de cada mes su yerno traía del banco los documentos necesarios para que, empleando su huella dactilar, pudiese cobrar la pensión de jubilación, imprescindible en aquella familia paupérrima.

Cuando el anciano murió, a duras penas pudieron hacer frente a los gastos del enterramiento, no sin la valiosa ayuda de la vecindad. “¿Qué haremos ahora sin la pensión de mi padre?”, preguntaba abatida la mujer. No obstante, para sorpresa de ambos, el dinero continuó siendo ingresado religiosamente cada mes. Así que, pensando que fuese un bendito error del banco, ninguno de ellos se atrevió a averiguar el por qué.

Un mal día, la hija de Saturnino padeció un ataque de histeria. Al oírla gritar, esposo e hijos corrieron presurosos a la cocina donde la hallaron dominada por el terror, mientras señalaba algo frente a sí. “Ah, sí – respondió el hijo de 10 años-, es un regalo del abuelo. Dijo que él ya no lo necesitaba. Me pidió que lo congelase y lo usara el 20 de cada mes. Se lo cortó poco antes de morir”.

UN POCO DE VIDILLA

Después de hacer el amor de manera urgente, casi violenta, me encuentro escondido en el armario porque hemos oído la puerta de casa. Ni mi mujer ni yo esperamos a nadie, pero últimamente nos cansaba la monotonía.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Siglo XXXI

Me disponía a salir de la cyberteca tras haber telecargado en mi tarjeta de memoria el último thriller de Peláez Repente acerca de corrupción política y caos económico, pura ciencia ficción, cuando observé como varios robots desactivadores corrían desaforadamente hacia un objeto desconocido.
Inofensivo. Ese fue el dictamen del escáner de infrarrojos procediendo el autómata a manipular dicho objeto.
De forma rectangular, poseía múltiples piezas de un material desconocido ensambladas por uno de sus costados. Su procedencia y finalidad suponían un absoluto misterio.
Un anciano presente pareció reconocer el extraño artilugio y relató una extraña leyenda acerca de ciertos objetos similares extinguidos en la antigüedad debido a una plaga.
- Creo que se llama libro-. Dijo solemne el anciano.

JULIO

George Clooney nos observaba por enésima vez desde el póster colgado en la puerta de tu habitación. Seguramente sonreía por verme recorrer los lunares de tu cuerpo, los cuales formaban una constelación sin nombre, tan inalcanzable como las que vimos aquella noche en la playa. Mientras, el sudor empapaba las sábanas. Me decías que el verano no era la mejor época para hacer el amor. Yo pensaba para mí que cualquier época era buena si lo hacía contigo.
Era tarde para marcharme, y esperaba que me dijeras “quédate a dormir”, como las otras noches. Abrazada a tu cuerpo, no podía conciliar el sueño. Sabía que esto no duraría mucho, pero no era consciente de que tu recuerdo perduraría tanto.

ESPERA

Teclea palabras sin sentido (llenas de cordura). En ellas expresa su interior sediento y reprimido (asustado por tu ausencia). En esta madrugada (tocando en blanco, sintiendo en rojo), el reloj quema los minutos rompiendo el silencio de la noche (otra más en la que busca flores entre hojas secas, color en su escala de grises). Busca respuestas que no llegan, se pierde en canciones que consuelan, se dice “no pienses”. (Te piensa, te siente, te espera…)

martes, 15 de marzo de 2011

Cantando

Mi madre cantaba todo el día, en la casa y en los bares de las afueras del puerto. Los boleros cubanos eran su especialidad. Cuando no trabajaba por las noches, me cantaba canciones de Bola de Nieve hasta que me quedaba dormido. Su voz tenía la cadencia cubana y la melancolía de Veracruz. Su cuerpo acompañaba su soneo a punta de lentos giros y movimientos de su cabeza. Eso recordaba levemente su origen borinqueño. Cantaba siempre con los puños cerrados, como si estuviera sosteniendo sus dos maletas. Yo también canto así, aunque nadie sabe de dónde viene mi estilo.

Los sueños de Demócrito (II).

Sueña con átomos: cuerpos abarcadores, sólidos, hermosamente simples, de fuerza ilimitada. Los sueña en perpetuo movimiento, los sueña con miles de formas y figuras. Infinitos.
Y se alegra de la perfección del mundo, de la materia sutil que compone el universo. Y duerme su descubrimiento plácidamente.
Otras noches, más oscuras las horas, sueña con el vacío también. Vislumbra regiones remotas, una geometría extraña le acerca a bárbaras regiones desconocidas. En la noche que avanza siente el frío en la frente, en los labios.
Temprano se despierta de la pesadilla. Y tiembla desconsolado por una cifra ignota que sus dedos transcriben una y otra vez, sin sentido: 1986.
Y susurra, afligido, una palabra impronunciable en la lengua de sus padres: Chernobyl.

Recreación

Lo han vuelto a hacer. Hagan lo que hagan, siempre acaban igual. Acaban con todo. No escarmientan nunca.
Tras el intento fallido de la primera vez, vuelta a empezar de nuevo, desde la nada. Tendría que seguir intentándolo, humanizar lo humano, pero procurando dejar fuera el componente autodestructivo que siempre terminaba por salirles para arruinarlo todo.
Paciente, con toda la eternidad para conseguirlo, el Supremo Hacedor volvió a ponerse manos a la obra.

Cobardía

Espera en el andén de la estación. Mira el reloj, saca el móvil. Piensa en llamar, pero cierra la tapa con brusquedad mientras gira la cabeza de manera instintiva. Espera. Las luces de las farolas se encienden. El tiempo se deja sentir entre la oscuridad de la noche y el frío que empaña los cristales de que ocultan la calle. Espera mientras pasan las horas hasta que las luces se apagan y arruga el billete que le permite marcharse.

DISTANCIA

Sueña que escribe y le entienden. Compra libros con letras manchadas de tinta del color de su chaqueta. Recoge los papeles que la calle deja caer bajo sus pies. Narra escenas en silencio. Cuenta cuentos sin final. Camina sin rumbo con la brújula mirando al sur. Toca un teléfono sin saldo y se siente perdido. En su casa apenas conserva los recuerdos que vinieron mucho antes que el sofá. Sin papeles, un país, soledad a más de mil kilómetros de casa.

lunes, 14 de marzo de 2011

Amor... ¿incompatilble?

Unas palabras susurradas, unos besos furtivos, unos abrazos robados, como cada noche, un lugar más allá del bien y del mal, entre el cielo y el infierno.
- Ardo en deseos de confesar al mundo nuestro amor.
- Sabes que es imposible, nadie lo entendería.
- ¿Ni siquiera tu jefe, con su inacabable sabiduría?
- No te burles, no desperdicies estos momentos con ironías.
- Eso es lo que más me gusta de ti, tu increíble dulzura.
- ¿Y a mi, qué me puede atraer de ti?
El pequeño demonio ríe, abrazando a su amado antes de que este despliegue sus alas y vuele de nuevo al paraíso, donde le espera ese Dios incapaz de comprender su amor.

UN SOMBRERO

Y una sonrisa se encuentran, algo gira, ella se columpia, él se acerca, ellos se miran, ella sonríe, él se acerca, ella se columpia, él se acerca, ella va viene, él sonríe, ella va viene, es estridente el sonido mientras ellos se miran, ella va viene, él se acerca, él sonríe, el sombrero se acerca, ella va viene, él la detiene, ella sonríe, él la besa,
ella sonríe, él se detiene, ella lo besa, él calla, él va viene, los dos sonríen, ellos se besan.

UN CÍRCULO AVANZA

Un círculo circula, un círculo da vueltas, un círculo, un círculo, un círculo. Un violín se queja, un oboe llora, un saxofón lleno de pánico muere, un círculo avanza, un círculo se difumina, un círculo, un círculo, un círculo, laberinto, la nada, la locura, la nada, el pánico, la vida, el violín enloquece, triste onda por el mundo. Auxilio dice el moribundo, nadie lo ayuda, nadie lo escucha, nadie lo ve, todos somos uno y uno es nadie entre todos. Pisemos al muerto, matemos al muerto. Círculos, más vueltas, más nada, más locura, más intensidad, más espiral, infinito espiral. La habana es un espiral, México es un espiral, la línea es más grande, todo sigue, nada queda.

viernes, 11 de marzo de 2011

Brevísima

En los prados abrazados de alguna quietud, nace en un pesebre el silencio: nuevo Mesías. Allá, en las palmas encalladas transcurre un contagio de recostar mi cabeza sobre los pájaros, aunque me duelan los labios. Sobre un azul sospechoso, suficiente para teñir los lagos encueros, nenúfares bostezan y libélulas retozan. Y hay montañas que desmienten el amanecer, y hay flores que empañan espejuelos y ¡ay! Aquí hace falta una niña que agote los lápices negros, que ponga a correr a los ángeles rezongones. Aquí hace falta una niña que quiera pelearse, furtiva, opaca, gata de calor, contra todos los árboles. Todo en silencio fijo.

Tengo comején en el cerebro. Es en mi cabeza donde más me amas.

Los Sonidos del Silencio

Sss… ¡Silencio! Era su palabra favorita. “Escucha, es el sonido del silencio” me decía. Y yo callada la miraba y esperaba. No oía nada.
Con los años comprendí que se refería al sonido del alma, a ese lenguaje mudo para los extraños que sólo uno mismo percibe.
Con los años aprendí a escuchar los sonidos del silencio, que siempre nos acompañan pero no siempre nos paramos a escucharlos.
Sss…

Y se van

Y se van.
Sentada en el vano de la ventana con el aire acariciando mi rostro observo como se marchan volando agitando sus alas. Vuelven a su nido a pasar la noche después de un día en las lagunas. Pasan sobre mi cabeza recortando el cielo azul que va tornando a los naranjas del ocaso. En el horizonte empieza la luna a brillar dando comienzo a las últimas horas vespertinas antes de la oscuridad de la noche.
Y se van todas ellas en pareja. Y se van para mañana volver.

LA GRAN GUERRA

Estación London King´s Cross. Éramos centenares, quizá miles. El tren procedente del sur volcó su vómito de hombres jóvenes. Unos ojos clavados en la nada se dirigían hacia mí: profundas ojeras en un rostro oxidado de derrotas; harapos, devastación. Cruzamos nuestras miradas. El oleaje de la multitud descabalgó nuestros cuerpos; a través de su raída guerrera, vi la mancha imborrable de su pecho. Me alargó una mano de mármol con la falange perdida del dedo anular. Su cabeza osciló en un gesto negativo. El esfuerzo pareció agotarle. Se le veía viejo de pocos años. Miré mi pecho con aquella mancha, mi dedo anular mutilado…
Volvía del devastado viaje al futuro sin apenas haberme ido.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Salió de debajo de la nevera. Al verla, el cuerpo me dio un respingo. ¿Cómo es posible que esté ahí tan despreocupada? ¿Por qué no disimula? ¿Se va a quedar ahí, como si nada? Yo me acerqué levemente, evitando mis miedos y no queriendo que huyera, como otras veces. Esta vez no se me escapa, me dije.
Y ahí la tuve, a sólo unos milímetros de mí, hasta que me atreví a tocarla, primero levemente y al ver que no había rechazo, ambos empezamos a enlazar nuestras antenas. En ese momento supimos que la vida volvería a darnos una nueva oportunidad.

SALVACIÓN

Un loco oye lo que no se dice, ve lo que no está, piensa lo que no debe, habla cuando no toca.

Visto así, quedan pocas posibilidades.

Pesadilla

Estás con ella en la cama, a solas, y con la luz apagada. La abrazas, la aprietas con pasión, le susurras cosas, la acaricias, le das la vuelta y sigues besándola hasta que por fin, la vuelves a colocar en su sitio, bajo tu cabeza.

Despiste

Cuando llegaron al aeropuerto se dieron cuenta de que habían olvidado los billetes, los certificados de las vacunas y el pasaporte ¡Vaya despiste! Al llegar a casa, cabizbajos, los encontraron junto al bebé.

martes, 8 de marzo de 2011

EL DÍA QUE PERDÍ EL MANDO

Me contrataron como Papá Noel para repartir octavillas frente a la puerta de una tienda de electrodomésticos. Mi mujer pensaba que seguía trabajando en la inmobiliaria, así que ni siquiera me podía quejar cuando regresaba a casa. La casualidad quiso que ella y el niño se acercasen un día al escaparate de la tienda. Recuerdo que me ajusté la barba y crucé los dedos. Fue Luisito quien me pidió una octavilla. Cuando se alejaban, Luisito se giró y me lanzó una sonrisa maliciosa. ¡Él ya sabía que acababa de conseguir el poder sobre el mando de la televisión durante mucho tiempo!

Jean

Jean, tocaba el piano como si no tuviera alma, como si tocase de memoria sin sentir realmente cada nota. Jean no estaba en esa sala, sólo había alguien que interpretaba aquella melodía.
Ella permanecía detrás de él, de pies, escuchándolo atentamente, sin saber realmente quién era esa persona que había ocupado el alma de Jean, sin saber dónde estaba ahora aquel hombre que había pasado tantos momentos con ella; a la vez le excitaba pensar en ese nuevo Jean que estaba allí delante, acariciando, arrogante, y casi salvajemente cada tecla.

UNO Y OTRO

Uno lava, otro plancha. Con los niños, uno viste, otro prepara las mochilas. Ambos trabajamos fuera. De vuelta en casa, uno limpia, otro cose. Jugamos con los niños. Uno barre, otro cocina. ¿Adivinarías quién es uno y quién es otro?

CAZADORES FURTIVOS DE ESTRELLAS

Un día las estrellas empezaron lentamente a apagarse.
Lo hicieron en silencio, sin explosiones, como si hubieran simplemente extinguido su fuego interior.
Al principio nadie se dio cuenta de lo que pasaba quizá a causa de la contaminación lumínica.
Los astrónomos guardaron silencio y la gente, desorientada, hablaba del fin del universo.
En realidad nadie sabía nada.
O entendía.
Dijeron que alguien nos robaba las estrellas.
Dijeron que era solamente una metáfora.
Todos tenían algo que decir.
Pero las estrellas seguían apagandose y la verdad es que a la mayoría eso importaba poco o nada.

MARTINA

Desde aquella roca podía contemplar, sin ser vista, a todos los transeúntes que caminaban por la bahía. Podía estar horas y horas mirando y no sentía en su interior el vulgarismo del tedio, no tenía nada mejor que hacer aquella mañana pero pensó que ya era hora de volver a su habita natural y se sumergió.
El agua estaba tibia, como a Martina le gustaba, su sal hacía un efecto relajante en su piel y el sol reflejaba los colores de su cola armonizando los tonos verdes y plateados.
Aquel día Martina se sintió feliz por ser diferente.

EL ÚLTIMO VIAJE

Siempre pensé que pensar era el privilegio de todo ser humano, y cuanto más lo pienso menos me convence.
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…
Cada vela puesta en mi tarta parecía pobre en cantidad, deseaba con todo mi anhelo que se multiplicaran lo más rápido para poder decir que ya era mayor .Ahora pienso en aquellas cuatro, cinco o seis velas que perdían cera a la espera de que un pequeño soplo hiciera mi deseo realidad.
Hoy mis velas, amorfas hileras entre el bizcocho y el chocolate, más de ochenta, esperan sin deseo ser apagadas por un soplo que torpe y pobre de aliento sofoque sus llamitas.
…Y un huerto claro donde madura el limonero.

Harakiri zombie

Era una noche sombría. Lo encontré al girar la esquina del viejo paseo; un zombie japonés, feo, muy feo, y … Jesús bendito … joder con mi suerte, un zombie japonés feo y “empalmao”. Los viejos jirones de su hakama dejaban entrever su cuerpo desnudo. “Demasiao pa mi body”, mi furia era incontrolable, colocándome justo delante de él, desenfundé mi katana y mirándole fijamente descargué un golpe mortal sobre… el espejo … estalló en mil pedazos. Uno de ellos se me clavó mortalmente en la frente, quedándome tendido cual velero, con el mástil apuntando al cielo. Shinu ni Tai

ROBO

De repente, mientras la pequeña cenaba en silencio con sus padres como de costumbre, sintió que –realmente- aquella no era una situación familiar. Solo entonces comprendió por qué el salón exclusivo en el que habría nacido le resultaba tan ajeno y por qué despertaba en ella sentimientos inequívocos de suplantación. La bastardilla cobraba ahora todo su sentido.

jueves, 3 de marzo de 2011

LA AMANTE

Nunca pregunte por esa vida en la que tú estas, pero anoche estuviste presente.
Él me hablo del cariño que te profesa; creí que escuchar eso me destruiría, pero entendí que tu amor es inmenso, que aún despedazándote por dentro, le acoges tras sus devaneos.
Por eso él siempre vuelve a ti.
Paula, siente su aliento agitarse con tu contacto, sus labios surcando tu piel, sus dedos enredándose en tu pelo, y la pasión que le urge a fundirse en tu ser.
Olvida los miedos, no sufras por mi existencia.
Hoy he sentido la soledad de saber que vuelve contigo, la incertidumbre de no saber cuando volverá a mi lado. Ahora se que para mí, como amante, es el final.

ELCICLO ETERNO

Me desperté en mi lecho de muerte. Un ataúd acolchado en seda de color hueso. Intenté estirarme para tocar el final de la caja, pero mis pies no se movieron. Llevaba el traje gris que me compré para la boda de Cristina.
Traté de respirar y mis pulmones no se llenaban.
¡Estaba muerto! ¿Y ahora qué?
Aquella era una luz cálida, deslumbrante. Tuve ganas de llorar al alejarme de ella, me sentía desamparado. Experimenté que me retorcía y expandía, hasta que fui adoptando la forma de… ¡un feto!
Materializado de nuevo.
No tuve tiempo de pensar. Un dolor enorme anunciaba que el alumbramiento iba a producirse
- ¡Empuja!- escuché a alguien vocear allá afuera.
Murió mi conciencia, y vuelta a empezar…

miércoles, 2 de marzo de 2011

Magia

Camino a su encuentro, acelerada, taconeando calle arriba. Ha llegado el momento. Él y yo, sin lastres, sin culpa y sin dudas. Abril ha pasado rápido, arrasando con las ataduras. Con sorpresas y con dolor,…pero con regusto a libertad. Me estará esperando, seguro. Me sonreirá (sin excesos), se acercará despacio, en silencio clavará sus ojos en los míos…y ocurrirá el cálido milagro. Ya le veo, inquieto, frente al banco. No me ha sentido aún, y ya estoy a su espalda. Se ha girado. Me besa. Ahora escucho “te quiero” mientras yo la busco en su mirada, en su boca, en sus manos…y ¡no la encuentro! No puede ser. ¿A dónde ha ido? ¿Dónde está hoy la magia?

Sueño.

Ayer escuché la leyenda del niño que vio un gato negro antes de irse a dormir. Cuentan también que el gato de ojos rojos miraba fijamente al niño, perdido y solo ante la oscura noche.
Atisbó un soportal donde se acurrucó y durmió.
Soñó que el cielo se le caía encima, una escalera se balanceaba, el espejo era añicos en el suelo, la pata de conejo era una pata de gallo y su habitación tenía que ser la número trece.
Aún más estremecido se despertó en el instante en que un halcón volaba directo hacia él, que del susto dio un grito y los ojos abrió; y allí seguía el gato, inmóvil, sin parpadear, mirando al niño.

AMOR SEMPITERNO

En el lejano oriente se enamoró el sol de las gotas de lluvia, pero como era muy ardiente; solo con mirarlas las evaporó. Luego se enamoró de las nubes; pero solo con rozarlas las quemó. Día tras día se lamentaba de su desgracia. Él que tenía todo: belleza, luz, alegría, poder; no conseguía encontrar el amor sempiterno.

Ese atardecer a punto de desaparecer en el horizonte, levantó los ojos y la vio emerger detrás del magnífico palacio recién construido. Blanca, seráfica, bella y tímida. La había contemplado en otros lugares, en otro tiempo, pero en aquel instante estaba tan hermosa, que le robó el corazón. Su amor duro eternamente, pues nunca pudo tocarla; cuando ella llegaba... él se iba.

MALDITA SUERTE

Hace tiempo encontré un rastrillo y una pala. Viajé por el mundo. Rastrillé sentimientos y emociones; recogí exaltación e insensibilidad. ¿Porqué no encontraría una goma de borrar?.

El arma más eficaz

El milagro se ha producido. La música se ha revelado como el arma más eficaz para que reyezuelos y dictadores devuelvan a sus pueblos la libertad y la riqueza robadas.
Ben Alí se aprestaba a reprimir la revuelta cuando sonó en el palacio presidencial “Imagine” de John Lennon y decidió abandonar Túnez.
Mubarak no cedió el poder hasta que oyó “Sultans of swing” de Dire Straits, tras lo cual dejó Egipto.
Gadafi abandonará Libia sólo después de escuchar “Sunday Bloody Sunday“ de U2, Castro dejará Cuba a los sones de “Yo te quiero libre” de Silvio Rodríguez. Saleh, Obiang, Kim Jong y demás tiranos cederán ante “Great balls of fire” de Jerry Lee Lewis. La música amansa las fieras.

martes, 1 de marzo de 2011

SAFARI EN KENIA

El imponente rugido estremeció los secos matorrales y erizó el pelo del espantado Antonio, mientras recordaba la invitación de sus compañeros de oficina para visitar África, tierra de leones, y lamentaba con toda su rabia imaginar las risas contenidas o no de los conocidos cuando comentaran, de regreso del safari fotográfico, que vaya suerte la de Antonio, muerto y devorado por un león escapado del circo en el paseo de poniente, a él que apenas sí salía de casa y que no les había acompañado a Kenia porque había que estar loco para ir a la selva a pique de ser devorado por las fieras.

CUANDO LE VI

La primera vez que le vi, me arrojé sobre él, le arrastré sobre la arena y estuve a punto de ahogarle. Desde entonces tiene miedo al mar. Cuando el azar le aproxima a la playa, me vigila con aprensión. Teme que vuelva a lanzarle mis olas.

“Un nuevo cuento de velorio”

Los rumores que Moncho se ahorcó debido al adulterio de su esposa, crearon expectación por el discurso fúnebre. Navaja se subió a un banco. Fijó sus ojos en Yusimí como una acusación.
- Moncho fue traicionado... – se detuvo a tragar en seco.
Una pausa densa: reojos y codazos hicieron olas en la multitud. Como golpe de remache, reinició: “Moncho fue traicionado...”
La frase quedó trunca: Yusimí se desplomó en brazos del padre. Navaja esperaba para continuar. En un vistazo, descubrió la sonrisa pícara de Ruly, y el fulgor en los ojos de Guido, cuenteros naturales. Supo entonces, que al concluir la ideada frase: “Moncho fue traicionado por sus propios nervios,” ya esta formaría parte de un nuevo cuento de velorio.

“Viajero en el tiempo”

Imposible retornar en el tiempo, pensaste, porque después del más profundo rugido, Viky magnetizó tus ojos. Milenios de mujer parpadearon en arcanos ancestrales. Sus garras cautivaron tus manos. Acechanza de leona. Las fauces te golpean con aliento de acero el rostro de estatua yaciente. El monstruo coloca sus cuartos traseros a ahorcajadas sobre tu vencido pecho. Silencio. Zumbidos. Vibraciones del éter. No suelta la presa; suelta ambarinos chisguetes cuyas salpicaduras llegan hasta tu boca. El epílogo del rito rompió el silencio en un trompeteo de irregulares tonos.
“… y esto qué… el triunfo de la hembra, lo que no pudo hacer hace treinta años…”
Pero quedaste mudo, te despedirá con un beso, porque tienes que continuar viajando en el tiempo.