Desperté, me mire en tus chispeantes y perdidos OJOS, mis MANOS comenzaron a tener otra vida, eran dos viejos duendes, cansados y arrugados pero muy calidos y delicados. Esas criaturas que tanto han escrito, dibujado, señalado, ayudado día a día a ser lo que YO ya NO soy.
Mis duendes además de hacer todas esas cosas por mí , te ayudan cuando TU lo necesitas o me lo piden tus OJOS, acompañan mi voz cuando te hablo, te alimentan , calman tu dolor cuando te acaricio, sientes su calor haciendo que TU ya NO seas.
Estos duendecillos que siempre me acompañan siguen siendo seres maravillosos para mí y para ti.
En los momentos de alegría, tristeza, rabia, dolor acompañan nuestro NO camino.
Mostrando entradas con la etiqueta Dolores Casas Mateo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dolores Casas Mateo. Mostrar todas las entradas
martes, 13 de abril de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

