Entonces terminaste por dárselo al vecino.
¿Qué? Cómo se te ocurre. Sí, sí lo diste, no faltó quien te viera. Dime, dime, ¿quién me vio? La muchacha del servicio, te vio y me lo dijo. Traicionera, descarada, nunca pensé que fueras en contra mía, apenas me descuidé, me hundiste la puñalada; hasta nuestro hijo vio cuando se lo diste en la sala.
Está bien, está bien, si se lo di. Pero lo que no vieron fue que él me lo devolvió, porque ese pantalón estaba muy nuevo para dañarlo en la construcción del “Año Viejo”.
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lunes, 11 de febrero de 2013
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