Cuando salió de aquella casa, los párpados blanquecinos se le cerraron ante el sol cegador de la mañana. No sabía cuánto tiempo había pasado allí dentro. No sabía qué día vivía, y la angustia se apoderó de él.
Corrió en dirección al puerto guiado por su olfato de marinero. No conocía la ciudad, pero el fuerte olor a salitre, lo llevó sin dificultad.
Allí estaba su flamante goleta, atracada desde no recordaba cuándo. La pasarela estaba quitada pero se aventuró a saltar. No tenía miedo.
¿Qué había ocurrido? Esperaba la respuesta dentro. Pero lo que encontró, no resolvió nada. Todo lo contrario. Las dudas y el horror lo hicieron salir despavorido de aquel lugar que había sido su morada…
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martes, 23 de marzo de 2010
CONDENSACIÓN
Harán falta más de dos palabras para definirte.
Serán necesarias más de siete palabras para acariciarte.
Tendré que hacer cientos de operaciones para sentirte. Porque a mí se me fue la cuenta.
Sedimentos de palabras. Resquicios de deseos. Condensación de caricias. Colores renovados. Secretos disimulados. Ilusiones por vivir. Vivencias por imaginar.
¿Dónde estás? Quiero que vengas encima de mí. Que escribas sobre mi piel con esa tinta tuya, y yo dibujaré vocales en tus labios, en blanco y negro.
Y cuando mi cuerpo esté totalmente expuesto a sol y a sombra, entonces llegará la calma.
Y me convertiré en una hechicera de silencios transparentes.
Serán necesarias más de siete palabras para acariciarte.
Tendré que hacer cientos de operaciones para sentirte. Porque a mí se me fue la cuenta.
Sedimentos de palabras. Resquicios de deseos. Condensación de caricias. Colores renovados. Secretos disimulados. Ilusiones por vivir. Vivencias por imaginar.
¿Dónde estás? Quiero que vengas encima de mí. Que escribas sobre mi piel con esa tinta tuya, y yo dibujaré vocales en tus labios, en blanco y negro.
Y cuando mi cuerpo esté totalmente expuesto a sol y a sombra, entonces llegará la calma.
Y me convertiré en una hechicera de silencios transparentes.
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