El esposo de cierta señora era en extremo hipocondriaco y ella había llegado casi a perder la paciencia con él. Un día decidió hacerse ella misma la enferma, pensando en que así su marido empezaría a preocuparse por ella olvidando sus propios dolores. Por la tarde, al llegar él a casa, le contó con toda clase de detalles los síntomas. Durante la cena él estuvo más callado que de costumbre y ella pensó que quizá el ardid estaba dando el resultado apetecido. Pero pronto se desilusionó.
- No sé lo que me pasa – dijo el esposo --. Creo que estoy empezando a padecer eso que tú tienes
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lunes, 1 de marzo de 2010
La manutención
En un tribunal de la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, el juez oyó atentamente a ambas partes en un pleito contra un anciano, a quien su esposa acusaba de no pagarle la manutención. Después de reunir todas las pruebas, el juez dijo al acusado:
- Usted no ha prestado la debida atención a esta buena mujer y voy a
darle veinticinco dólares mensuales.
El acusado sonrió:
- Es muy gentil su señoría – dijo --. Por mi parte, yo le daré un dólar o dos
de cuando en cuando.
- Usted no ha prestado la debida atención a esta buena mujer y voy a
darle veinticinco dólares mensuales.
El acusado sonrió:
- Es muy gentil su señoría – dijo --. Por mi parte, yo le daré un dólar o dos
de cuando en cuando.
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