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jueves, 15 de abril de 2010
Judas Cretina
Busca. Busca en el universo de caras. Busca por ciudades y campos. Busca, porque la primera vez que la vio, hace 30 años, se cagó patas abajo. Leyó el deseo en los ojos negros y dentro maceraron placer y miedo. Cedió la cretina al miedo y en su segundo encuentro le escondió la mirada, no antes de percibir su decepción. Aún la busca. En el tercero le besará los pies.
Fusión
Jamás olvidaré la hermosa mañana en que estuve.
Ocurrió tras la curva del barranco, cuando los ojos se me llenaron de verde brezo, de rojo tierra. Y de cielo azul, tan limpio. Inspiré profundo hasta que el oxígeno prendió la nicotina de mis pulmones y me senté en aquella roca grande, contemplando el paisaje. Con iris-fronda y el aire en la cara, sentí cómo se me abría el pecho. Millones de neuronas-tentáculo me conectaron no-sé-cómo-a-no-sé-qué. Y descendí. Bajé a través del embudo de mis tobillos para hacerme una con la tierra cuna-tumba, y ascender onda expansiva. Fundida al universo. Infinita. Dios. Yo.
Ocurrió tras la curva del barranco, cuando los ojos se me llenaron de verde brezo, de rojo tierra. Y de cielo azul, tan limpio. Inspiré profundo hasta que el oxígeno prendió la nicotina de mis pulmones y me senté en aquella roca grande, contemplando el paisaje. Con iris-fronda y el aire en la cara, sentí cómo se me abría el pecho. Millones de neuronas-tentáculo me conectaron no-sé-cómo-a-no-sé-qué. Y descendí. Bajé a través del embudo de mis tobillos para hacerme una con la tierra cuna-tumba, y ascender onda expansiva. Fundida al universo. Infinita. Dios. Yo.
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