Vivo bien, mejor que el resto de mi familia. Conseguí un buen trabajo como cama de una monja. Sacude mi ropa diariamente y me cambia una vez a la semana. De noche apenas se mueve, y yo, como cama que soy, trato de que nada perturbe su sueño.
Y aunque nunca me hablé, sé lo que piensa. Sé que piensa en sus labores, en sus oraciones diarias y en las reuniones del recreo que hacen despúes del examen de conciencia. Sin embargo, nunca he sabido que le pasa por la cabeza cuando, durante horas, se queda mirando a través de mi amiga, la ventana.
Mostrando entradas con la etiqueta Un buen trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Un buen trabajo. Mostrar todas las entradas
martes, 6 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

