Abrumado por tanta responsabilidad el animal había huido a un lugar de paso en el que nada ni nadie le recordara quién era. Así -pensó- no se sentiría obligado a tomar partido.
No podía saber que el lugar elegido era la nada, no tomaría partido, tampoco sentiría.
Todo estuvo bien hasta que sus tripas le alertaron de deseos que no pudo tener, de alegrías que sólo se esbozaron, de tristezas que no se formularon.
Entonces quiso volver.
El camino ya no existía, se había borrado.
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Andreu Arnalte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Andreu Arnalte. Mostrar todas las entradas
martes, 13 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
A UN MALTRATADOR
No entendía la tristeza de mamá, tampoco tus gritos.
Era un niño que se escondía cuando te oía gritar.
Con el tiempo dejé de asustarme, tú seguías gritando.
Mamá, cada vez más triste, se esforzaba por no hacerme partícipe.
Su silencio provocaba más gritos, ella seguía callada.
Un día, de los gritos pasaste a los insultos.
Otro día, a los golpes.
Tenía diez años cuando mamá recibió tu primer golpe.
Nunca he tenido más miedo, más rabia, le golpeaste con el puño cerrado. ´
No supe defenderla.
Ahora soy un hombre, los recuerdos me persiguen y el miedo a ser como tú, también.
Mamá recuperó su vida cuando te apartó de ella.
Era un niño que se escondía cuando te oía gritar.
Con el tiempo dejé de asustarme, tú seguías gritando.
Mamá, cada vez más triste, se esforzaba por no hacerme partícipe.
Su silencio provocaba más gritos, ella seguía callada.
Un día, de los gritos pasaste a los insultos.
Otro día, a los golpes.
Tenía diez años cuando mamá recibió tu primer golpe.
Nunca he tenido más miedo, más rabia, le golpeaste con el puño cerrado. ´
No supe defenderla.
Ahora soy un hombre, los recuerdos me persiguen y el miedo a ser como tú, también.
Mamá recuperó su vida cuando te apartó de ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

