Llueve, dentro y fuera. El autobús va repleto de gente. Escenario de un día trágico.
De pronto se cruzan dos miradas, una de ellas la mía. Le sonrío pícaramente. Se sonroja y retira la mirada.
Nos separan 12 personas, una vida estática y una mujer con dos hijos, la mía.
Hago acopio de valor. Cruzo el autobús. Me pongo a su lado. Ya sólo tengo que sobrepasar la barrera mental.
Para el autobús. Se abre la puerta. Entra la lluvia mojándome los zapatos y la rutina.
Es mi parada, la realidad.
Me mira. Mis pies bajan. Mis miedos se quedan dentro. Hoy he estado un poco más cerca. Quizás mañana encuentre el valor...
Mostrando entradas con la etiqueta El autobús nº 32. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El autobús nº 32. Mostrar todas las entradas
martes, 19 de abril de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

