Olió el negocio desde lejos. Nervioso se frotó las manos varias veces, e incluso se las pasó por la cara, pensando si sería conveniente buscarse socios o se atrevería solo. Al final, después de reflexionar mucho, se decidió a avanzar consigo mismo por el arduo camino que le esperaba y enfrentarse a cualquier tipo de obstáculo con tal de sacar una buena tajada. Después de varios sustos y algún que otro disgusto, por fin tuvo delante de sus ojos, al alcance de su mano, el deseado triunfo. En el último momento, sin embargo, dudó y su duda le salvó la cabeza, aunque no sus bigotes, que quedaron junto al oloroso queso en la pequeña trampa mientras huía despavorido.
Mostrando entradas con la etiqueta El negocio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El negocio. Mostrar todas las entradas
miércoles, 7 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

