Corriendo por la playa me encontré un limón perdido, estaba en buen estado a pesar de no encontrarse en su hábitat. Tenía un color amarillo muy vivo y olía a limón.
Llegué a casa y pensé por qué tendría esa fama el sabor del limón. Amargo, como los malos tragos de la vida. Pero es que además es ácido, como el humor que se saca de donde en principio, ni de coña, pensarías que se podría sacar.
Al final decidí darle un tajo al limón por la mitad. Me sorprendió, estaba negro y totalmente seco. Cómo puede ser que un limón tan amarillo, con tan buen olor, tan vital, estuviera podrido por dentro. Qué cosas, ¿no?.
Mostrando entradas con la etiqueta Jose Manuel Marín Meroño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jose Manuel Marín Meroño. Mostrar todas las entradas
lunes, 18 de enero de 2010
Desorden
El otoño me desordena, sobre todo cuando estoy solo. La mayoría de las veces salgo a buscar a mis amigos y familiares para ordenarme. ¿Por qué estos días si hago, más o menos, lo mismo que siempre tengo al desasosiego esperándome a la hora de dormir?
Siempre busco una explicación psicoanalítica a esta jodienda, pero no la tiene. Según un listo en la materia, se trata de nuestra química, es decir, la mía y la de un 30% de la población, que según la estadística, se desordena afectivamente con la llegada de la estación. La próxima vez que vaya a una pizzería me pido una cuatro estaciones sin otoño, por favor.
Siempre busco una explicación psicoanalítica a esta jodienda, pero no la tiene. Según un listo en la materia, se trata de nuestra química, es decir, la mía y la de un 30% de la población, que según la estadística, se desordena afectivamente con la llegada de la estación. La próxima vez que vaya a una pizzería me pido una cuatro estaciones sin otoño, por favor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

