Atongwe encontró la linterna semienterrada en el suelo embarrado que separaba la escuela del refugio y enseguida la encendió; lo de jugar a atrapar la luz con su amigo Mogomu fue cosa hecha. La señorita Julienne los vio y les gritó con los ojos como platos que la apagasen, pero resultó demasiado tarde. Los soldados, entrenados a disparar a cualquier cosa en movimiento, también habían visto su destello dorado yendo y viniendo a toda prisa, como una alimaña enloquecida.
La señorita Julienne también murió.
Mostrando entradas con la etiqueta Luz letal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luz letal. Mostrar todas las entradas
jueves, 15 de abril de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

