Empecé a luchar. Luchar para conquistar tierras. A mis enemigos los fui matando uno a uno.
Pero Alá que es grande sabe a quien dar victoria.
Así fui emperador.
Caminé altivo: Mis tierras se extendían hasta dónde Alá atardece Su tiempo.
Entonces vi nubes negras acercándose a mi palacio.
Y supe que atardecía Mi tiempo.
Eran millares de soldados que venían a invadirme.
Perdí todas mis fortalezas, mis ciudades, mis palacios, mis mujeres.
Y todavía no sabía quién era él hasta que lo enfrenté cuerpo a cuerpo y le arranqué su máscara.
Era yo.
Al amanecer me hice ahorcar porque no tuve valor de matarme yo mismo.
Mostrando entradas con la etiqueta Sin artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sin artículos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 23 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

