Ella sabrá lo que hace. Pero el hecho de estar maniatado y encapuchado no me tranquiliza demasiado…
Es imposible que quiera hacerme daño. Si no, no habría aguantado las palizas en silencio para no despertar a la niña; quizás sólo quiera realizar alguna fantasía fetiche, como las que le había obligado a ver en mi colección de películas X.
Caminamos por un sendero de gravilla, mientras la oigo resollar a mi lado.
- ¡De rodillas!- Me increpa. Obedezco ante la insólita perversión de mi mujer.
Me arranca la capucha mientras una pistola apunta a mi entrecejo.
Sus labios musitan un “Adiós” y un estallido contundente golpea mi cabeza .Se cierne ante mí la más absoluta oscuridad.
Mostrando entradas con la etiqueta UN LARGO PASEO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta UN LARGO PASEO. Mostrar todas las entradas
martes, 12 de abril de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

