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jueves, 12 de abril de 2012
Molly Malone
No es extraño encontrar en los pubs de la vieja Irlanda quien afirma haber visto a la bella Molly Malone empujando su carro con mejillones y berberechos en una esquina de la ciudad de Dublín. Y cuando algún turista, movido por la curiosidad, pregunta como es realmente la legendaria pescadora fallecida hace más de trescientos años, éste responde con sorna: De bronce, querido amigo, toda ella es de bronce.
Mateo Río
Descanse en paz
En el lecho de muerte, su marido le confesó que había tenido un hijo con otra mujer. Ella, con exquisita dulzura, le pidió que no se esforzara en hablar; le perdonaba. Al momento, aquellos ojos en los que tantas veces se vio reflejada, perdieron para siempre su brillo. Descansa en paz – pensó. Respiró profundamente y avanzó hasta el teléfono para informar del fallecimiento a sus hijos. Descolgó el auricular y marcó de memoria el número del mayor y mientras escuchaba los tonos de espera recordó la carta del hospital con los resultados de las pruebas realizadas. Aquella que mantuvo oculta todos estos años. Esa que confirmaba la esterilidad de su marido.
Mateo Río
jueves, 14 de abril de 2011
Lo vi entrar en la cafetería ataviado con la camiseta del equipo de futbol de la ciudad. Pidió una cerveza y se abalanzó sobre la prensa local en busca de la sección de deportes. A cada párrafo leído le seguía un generoso trago al botellín con la satisfacción de descubrir que su equipo venció a domicilio la tarde anterior. Manifestaba tal alegría que no hallé el momento de explicarle que aquel no era el periódico del día sino el del pasado lunes y que nuestro equipo había perdido en casa por un contundente cero a cinco.
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