CONCURSO PATROCINADO POR HOTEL MAR MENOR

El hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera apoya a las Bibliotecas de San Javier en la promoción de la creación literaria y te dan la bienvenida a este concurso.























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lunes, 19 de abril de 2010

Necesidad de indiferencia, peligro de muerte

Siento la tortura acercándose a través de barrotes que me convierten en meras rayas, que me encadenan a mis pensamientos sin remedio. Si no separo pronto los pulmones de mí, me asfixiaré. Necesito respirar aire, no locura. Chocazos, chocazos, chocazos, y destellos rojo fuego. Un chocazo tras otro. Me doy la vuelta. Quiero desgarrar la pintura con mis uñas, pero sólo consigo sangre. La misma que se desparrama por el suelo, gotea por mi brazo manchando mi ropa... aunque no parece importarme. Lo necesito.

Serenidad. ¿será posible coger aire? Se oyen fuertes toses, un tambaleo de un cuerpo sin fuerzas, con una mente demasiado pesada que lo supera.

Qué escozor, qué dolor, qué alivio.

El cuerpo cae al suelo...

Donde

Abrí la puerta y salí la primera. Aquel día estaba más cansada de lo normal, tanto como para no aguantar más tiempo encerrada con esa profesora. Ésta era mi parte favorita de la mañana. Pasaba entre paredes blancas y azules sin fijarme, buscando el color verde. Mi paso se apresuraba al ritmo que marcaba mi mirada, buscando. Buscando...

Mis ojos decayeron entre tanto niño que reía, buscando ser más llamativo que el de al lado, y el pasillo se acabó para mí. Sacudí un momento la cabeza para no enfadarme. Así era imposible encontrarlo.

Abrí la puerta y entré en clase.

sábado, 17 de abril de 2010

Sueños

Siempre había permanecido encerrado en el pueblo que le vio nacer.
De pequeño estuvo aprendiendo las labores del campo, de mayor se tuvo que dedicar a cuidar a sus padres y luego, cuando estos faltaron, resultó ser demasiado tarde pues sus alas habían desaparecido bajo la pintura del tiempo.
Sin embargo, cuando aquella mañana cerró el libro, un profundo oleaje de lágrimas bañó las áridas arenas de sus ojos. Por fin había cumplido su sueño y había recorrido otros mundos lejos del sudor y de la dura azada.
Y aquel maravilloso viaje se lo debía al Capitán Nemo.

Dónde

Abrí la puerta y salí la primera. Aquel día estaba más cansada de lo normal, tanto como para no aguantar más tiempo encerrada con esa profesora. Ésta era mi parte favorita de la mañana. Pasaba entre paredes blancas y azules sin fijarme, buscando el color verde. Mi paso se apresuraba al ritmo que marcaba mi mirada, buscando. Buscando... Mis ojos decayeron entre tanto niño que reía, buscando ser más llamativo que el de al lado, y el pasillo se acabó para mí. Sacudí un momento la cabeza para no enfadarme. Así era imposible encontrarlo.

Abrí la puerta y entré en clase.