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jueves, 24 de marzo de 2011
El cubito de hielo
Era fría como un témpano de hielo, gélida como un día de crudo invierno y a la vez frágil como un carámbano… siempre me sentí así hasta que caminando en la calle choqué con un antiguo amor de infancia. Sentí como si el calor del verano hubiese llegado. Su mirada ardiente era puro fuego…y yo no podía pronunciar palabra, aunque mi cuerpo pedía a gritos poder derretirme con sus caricias y besos. Su voz varonil disculpándose por el choque que tuvimos y su actitud seductora y salvaje hicieron el resto.¿Mi sueño? Dejé de ser hielo para fundirme en el fuego.
Cementerio
Me encontraba en el cementerio vestida de luto, brotando de mi rostro lagrimas ardientes, tan ardientes como la pasión y el amor dedicado en todos estos 10años a mi difunto marido. Allí rodeada de tanta gente me sentía en la más profunda soledad. Mi compañero, mi amigo, mi amante…pero ¿quién dijo que la vida era justa y que cuando tienes el amor no se va? A mis 37años desaparecía ante mis ojos el sentimiento de amor que siempre anhele cuando era niña, las mariposas en el estomago que sentía de adolescente. Ahora quedan sus cenizas, recuerdos de ayer. Jamás le olvidaré.
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