Paseaba sin rumbo fijo por aquel sendero, sin saber dónde iba ni que vendría después. Con las maletas de la mano y buscando un lugar donde empezar de cero.
Paraste en seco el coche, y me dijiste que subiera, que no tuviera miedo.
Fue un segundo, una milésima de segundo. Y casi sin respirar decidí subir. Colocándome a tu lado sin ningún miedo.
No sé qué hago aquí- te pregunte. Entonces me miraste y me dijiste-escapar de tu pasado como yo.
Yo escapaba de una discusión con mis padres, tú de una violación y tres crímenes.
Ahora estoy encerrada en un garaje esperando a la muerte, con no más entretenimiento que un lápiz y un papel.
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viernes, 25 de febrero de 2011
Tánto te esperé
Te miraba desde el ventanal en medio de la tormenta, deseabas que yo bajará, que te dijera que también te quería y que seriamos felices para siempre. Pero te deje ahí entre las gotas de lluvia y los enormes rayos, justo lo que te merecías.
Sabía que volverías a mi arrastrándote, lo sabía.
Día tras día esperando tus llamadas; caminando de tu mano, cuándo y dónde tú querías; soñando contigo.
Desapareces.
Y hoy después de varios meses apareces ahí delante de mi ventana, gritando como si la vida se te fuera en ello. No te quiero escuchar, no quiero. Llegas tarde.
Sabía que volverías a mi arrastrándote, lo sabía.
Día tras día esperando tus llamadas; caminando de tu mano, cuándo y dónde tú querías; soñando contigo.
Desapareces.
Y hoy después de varios meses apareces ahí delante de mi ventana, gritando como si la vida se te fuera en ello. No te quiero escuchar, no quiero. Llegas tarde.
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