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martes, 17 de abril de 2012
Hambre
Silencio. Sólo el sonido de mi respiración. Al fondo de la cueva, una sombra avanza. Más allá, la luna me mira con pena. Sabe que voy a morir…
Ya está aquí. Me hago el dormido y agarro el puñal con fuerza… Entre él y yo, sólo la piel de oso.
Tengo frío.
Abro los ojos. Se detiene un instante. Está asustado. Como yo. Hambriento. Como yo. Triste. Como yo.
Al fin y al cabo, soy su mejor amigo.
viernes, 25 de febrero de 2011
Hambre
El gordo se relamió los codos y era tan gordo y tan grande que la lengua hasta los codos le llegaba de lo grande que era... tras murmurar esto al pobre lo despertaron...
"¡Que estás hablando en sueños!", "¡no nos dejas dormir!"
"Es la hambre, que me repite el sueño"
"Si no tubieras tanta hambre no te daría esa acidez onírica, mira que te lo digo siempre"
"¡Que estás hablando en sueños!", "¡no nos dejas dormir!"
"Es la hambre, que me repite el sueño"
"Si no tubieras tanta hambre no te daría esa acidez onírica, mira que te lo digo siempre"
martes, 13 de abril de 2010
HAMBRE
Ocurrió justo en el momento en el que el jefe se marcha y tienes que cerrar tú la librería.
Oí el suave roce de sus pasos; me giré para encontrármela: descalza, harapienta y desaliñada. Su voz, en cambio, era límpida y clara:
-¿Me das un libro?
Oh, aquellos ojos. Continuó:
- Tengo hambre y necesito saciarla.
Con aquel aspecto, escuchar esas palabras generaba un curioso contraste.
-El libro me ayudará a recordar y me sentiré fuerte para trabajar. Así alimentaré a otros.
Me noté llorando cuando cogí una guía de Londres y se lo tendí, hechizado.
Sonrió, arrancó un buen puñado de páginas y se las metió en la boca, masticándolas con fruición. Cuando terminó de tragar, su aspecto era el de una princesa.
-Gracias.
Y dando media vuelta, se fundió con los estantes del fondo de la tienda.
No estoy seguro, pero creo que tuve delante a…
A la mismísima Cultura.
Oí el suave roce de sus pasos; me giré para encontrármela: descalza, harapienta y desaliñada. Su voz, en cambio, era límpida y clara:
-¿Me das un libro?
Oh, aquellos ojos. Continuó:
- Tengo hambre y necesito saciarla.
Con aquel aspecto, escuchar esas palabras generaba un curioso contraste.
-El libro me ayudará a recordar y me sentiré fuerte para trabajar. Así alimentaré a otros.
Me noté llorando cuando cogí una guía de Londres y se lo tendí, hechizado.
Sonrió, arrancó un buen puñado de páginas y se las metió en la boca, masticándolas con fruición. Cuando terminó de tragar, su aspecto era el de una princesa.
-Gracias.
Y dando media vuelta, se fundió con los estantes del fondo de la tienda.
No estoy seguro, pero creo que tuve delante a…
A la mismísima Cultura.
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