CONCURSO PATROCINADO POR HOTEL MAR MENOR

El hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera apoya a las Bibliotecas de San Javier en la promoción de la creación literaria y te dan la bienvenida a este concurso.























jueves, 22 de abril de 2010

GANADOR DEL CONCURSO DE MICRORRELATOS 2010

Oscar Machuca Gómez, con el microrrelato
...
"La Muerte"... Cuando se despertó su corazón ya no latía

Día en la playa

-Llegaron a la playa al mediodía. Se acomodaron entre los escuetos huecos en los que las rocas no eran muy afiladas.
Él se quedó estático, tumbado boca arriba; ella se aventuró en las agitadas aguas de la primitiva playa.
Mientras observaba la superficie marina, un cuerpo extraño chocó contra ella.
Se trataba de un hombre, un peculiar ser cuya indumentaria consistía únicamente en un ajado gorro acuático.
Se miraron inquietos, incómodos por la tonta necesidad de decir algo.
Pero no dijeron nada. Siguieron mirándose, libres ya del rubor que provocan los encuentros fortuitos, atentos solo a sus respectivos rostros resplandecientes.
Poco después él la cogió de la mano y la guió hasta una gran roca bajo la que se sumergieron.
Nunca más se supo de ella.

lunes, 19 de abril de 2010

Necesidad de indiferencia, peligro de muerte

Siento la tortura acercándose a través de barrotes que me convierten en meras rayas, que me encadenan a mis pensamientos sin remedio. Si no separo pronto los pulmones de mí, me asfixiaré. Necesito respirar aire, no locura. Chocazos, chocazos, chocazos, y destellos rojo fuego. Un chocazo tras otro. Me doy la vuelta. Quiero desgarrar la pintura con mis uñas, pero sólo consigo sangre. La misma que se desparrama por el suelo, gotea por mi brazo manchando mi ropa... aunque no parece importarme. Lo necesito.

Serenidad. ¿será posible coger aire? Se oyen fuertes toses, un tambaleo de un cuerpo sin fuerzas, con una mente demasiado pesada que lo supera.

Qué escozor, qué dolor, qué alivio.

El cuerpo cae al suelo...

Donde

Abrí la puerta y salí la primera. Aquel día estaba más cansada de lo normal, tanto como para no aguantar más tiempo encerrada con esa profesora. Ésta era mi parte favorita de la mañana. Pasaba entre paredes blancas y azules sin fijarme, buscando el color verde. Mi paso se apresuraba al ritmo que marcaba mi mirada, buscando. Buscando...

Mis ojos decayeron entre tanto niño que reía, buscando ser más llamativo que el de al lado, y el pasillo se acabó para mí. Sacudí un momento la cabeza para no enfadarme. Así era imposible encontrarlo.

Abrí la puerta y entré en clase.

La llave

En mi ciudad hay un puente. Allí los enamorados ponen un candado para eternizar su amor y tiran la llave al río. A mi mujer le gustó la idea. A mí me pareció ridículo pero accedí. Quedamos a media noche para evitar miradas. Yo compré el candado y ella el rotulador. Puso nuestras iniciales y me pidió, tras darme un beso, que lanzara la llave. A los cuatro meses me pidió la separación. Llevábamos vidas paralelas. Nos sentamos en el salón y comenzamos el reparto de los muebles, los recuerdos y las fotos. Al llegar a la caja fuerte vi un resplandor en sus ojos. “Lo siento cariño, la llave está en el fondo del río”.

Descartes

Hoy es miércoles, basta con ver cerrado el bar de Andrés. Además, pronto serán las nueve porque allí viene Beatriz a abrir la farmacia; cada mañana le silbo y ella me saluda con la mano. Con el cartero intercambio un cortés “Buenos días”, aunque él pasa después, justo cuando Jaime instala el caballete en su balcón y Don Pedro sale a comprar el periódico. Luego, Julia baja del autobús, cruza la calle y abre el estanco, mientras Robertito, recién peinado, asoma por el portal con su mochila. En fin…, ayer martes fue bastante parecido, y mañana jueves no será muy distinto. Cuando me aburro, me cuelgo del columpio, pico abajo, y juego a ver todo al revés.

El hombre del paraguas

La lluvia parecía no querer dar tregua en toda la tarde. A mí me daba igual mojarme que no, pero pedí otra copa y me quedé mirando tras los cristales. Pensaba en que también mi vida hacía aguas. Era como de risa: despedido del trabajo, abandonado por mi esposa, desahuciado por los médicos y olvidado por los amigos. ¿Alguien daba más? Estaba a punto de desmoronarme, cuando vi pasar a aquel hombre y su gran paraguas. Con él protegía a su hijo que caminaba feliz y ajeno en aquel enorme refugio adonde no llegaba la tormenta. Permanecí observándolos hasta que doblaron la esquina. Luego, apuré el whisky y salí a la lluvia. Rebuscando en mi memoria caminé despacio calle abajo.

Nicola

Las nubes oscuras y densas entoldaban la bóveda celeste, presagiando tempestad. El mar lamía con su lengua de cristal a la desnuda Nicola que dormía en la orilla, sola e inerte. Las olas nerviosas cantaban canciones de plata para despertar a la joven, pero, ésta no respondía, continuaba absorta. El mar pedía socorro, no podía dejar desamparada a esa joven dulzura en la intemperie. Los peces y las aves saltaban y cabalgaban por las arisca marea, sollozando. Nicola continuaba ausente. Sí, la naturaleza gemía, bravía y fiera, pero, nada. Nicola no se despertaba. ¿Qué le iba a suceder? ¿Por qué no se despertaba? Nadie lo sabía aún, a excepción de una mente, la de la escritora, su creadora.

sábado, 17 de abril de 2010

ANGUSTING

Javier se ha despertado con los primeros rayos de sol; - me parece que me he vuelto a dormir. De un salto baja de la cama. Todo es silencio. Recorre la casa medio dormido. Está solo. Ni una nota, ni rastro de su familia. Una angustia le recorre por momentos, sale a la calle y ni un alma. Todo es silencio. De vuelta a la casa todo está en su sitio, el coche, las camas hechas, ni restos de un posible desayuno. No lo entiende. Algo a pasado. Siente miedo, se acurruca en un rincón del baño, es demasiado para su corta edad. Empieza a llorar. -Arriba perezoso!, es la voz de su madre; -¡dios, solo era un sueño!.........o no?.

La inspiración

Cervantes esperaba la llegada de las alegres musas cuando sin querer su mano tropezó con la copa de vino. Sobre el escritorio se formó una mancha granate de donde salió Don Quijote en busca de aventuras.