Me desperté en mi lecho de muerte. Un ataúd acolchado en seda de color hueso. Intenté estirarme para tocar el final de la caja, pero mis pies no se movieron. Llevaba el traje gris que me compré para la boda de Cristina.
Traté de respirar y mis pulmones no se llenaban.
¡Estaba muerto! ¿Y ahora qué?
Aquella era una luz cálida, deslumbrante. Tuve ganas de llorar al alejarme de ella, me sentía desamparado. Experimenté que me retorcía y expandía, hasta que fui adoptando la forma de… ¡un feto!
Materializado de nuevo.
No tuve tiempo de pensar. Un dolor enorme anunciaba que el alumbramiento iba a producirse
- ¡Empuja!- escuché a alguien vocear allá afuera.
Murió mi conciencia, y vuelta a empezar…
jueves, 3 de marzo de 2011
miércoles, 2 de marzo de 2011
Magia
Camino a su encuentro, acelerada, taconeando calle arriba. Ha llegado el momento. Él y yo, sin lastres, sin culpa y sin dudas. Abril ha pasado rápido, arrasando con las ataduras. Con sorpresas y con dolor,…pero con regusto a libertad. Me estará esperando, seguro. Me sonreirá (sin excesos), se acercará despacio, en silencio clavará sus ojos en los míos…y ocurrirá el cálido milagro. Ya le veo, inquieto, frente al banco. No me ha sentido aún, y ya estoy a su espalda. Se ha girado. Me besa. Ahora escucho “te quiero” mientras yo la busco en su mirada, en su boca, en sus manos…y ¡no la encuentro! No puede ser. ¿A dónde ha ido? ¿Dónde está hoy la magia?
Sueño.
Ayer escuché la leyenda del niño que vio un gato negro antes de irse a dormir. Cuentan también que el gato de ojos rojos miraba fijamente al niño, perdido y solo ante la oscura noche.
Atisbó un soportal donde se acurrucó y durmió.
Soñó que el cielo se le caía encima, una escalera se balanceaba, el espejo era añicos en el suelo, la pata de conejo era una pata de gallo y su habitación tenía que ser la número trece.
Aún más estremecido se despertó en el instante en que un halcón volaba directo hacia él, que del susto dio un grito y los ojos abrió; y allí seguía el gato, inmóvil, sin parpadear, mirando al niño.
Atisbó un soportal donde se acurrucó y durmió.
Soñó que el cielo se le caía encima, una escalera se balanceaba, el espejo era añicos en el suelo, la pata de conejo era una pata de gallo y su habitación tenía que ser la número trece.
Aún más estremecido se despertó en el instante en que un halcón volaba directo hacia él, que del susto dio un grito y los ojos abrió; y allí seguía el gato, inmóvil, sin parpadear, mirando al niño.
AMOR SEMPITERNO
En el lejano oriente se enamoró el sol de las gotas de lluvia, pero como era muy ardiente; solo con mirarlas las evaporó. Luego se enamoró de las nubes; pero solo con rozarlas las quemó. Día tras día se lamentaba de su desgracia. Él que tenía todo: belleza, luz, alegría, poder; no conseguía encontrar el amor sempiterno.
Ese atardecer a punto de desaparecer en el horizonte, levantó los ojos y la vio emerger detrás del magnífico palacio recién construido. Blanca, seráfica, bella y tímida. La había contemplado en otros lugares, en otro tiempo, pero en aquel instante estaba tan hermosa, que le robó el corazón. Su amor duro eternamente, pues nunca pudo tocarla; cuando ella llegaba... él se iba.
Ese atardecer a punto de desaparecer en el horizonte, levantó los ojos y la vio emerger detrás del magnífico palacio recién construido. Blanca, seráfica, bella y tímida. La había contemplado en otros lugares, en otro tiempo, pero en aquel instante estaba tan hermosa, que le robó el corazón. Su amor duro eternamente, pues nunca pudo tocarla; cuando ella llegaba... él se iba.
MALDITA SUERTE
Hace tiempo encontré un rastrillo y una pala. Viajé por el mundo. Rastrillé sentimientos y emociones; recogí exaltación e insensibilidad. ¿Porqué no encontraría una goma de borrar?.
El arma más eficaz
El milagro se ha producido. La música se ha revelado como el arma más eficaz para que reyezuelos y dictadores devuelvan a sus pueblos la libertad y la riqueza robadas.
Ben Alí se aprestaba a reprimir la revuelta cuando sonó en el palacio presidencial “Imagine” de John Lennon y decidió abandonar Túnez.
Mubarak no cedió el poder hasta que oyó “Sultans of swing” de Dire Straits, tras lo cual dejó Egipto.
Gadafi abandonará Libia sólo después de escuchar “Sunday Bloody Sunday“ de U2, Castro dejará Cuba a los sones de “Yo te quiero libre” de Silvio Rodríguez. Saleh, Obiang, Kim Jong y demás tiranos cederán ante “Great balls of fire” de Jerry Lee Lewis. La música amansa las fieras.
Ben Alí se aprestaba a reprimir la revuelta cuando sonó en el palacio presidencial “Imagine” de John Lennon y decidió abandonar Túnez.
Mubarak no cedió el poder hasta que oyó “Sultans of swing” de Dire Straits, tras lo cual dejó Egipto.
Gadafi abandonará Libia sólo después de escuchar “Sunday Bloody Sunday“ de U2, Castro dejará Cuba a los sones de “Yo te quiero libre” de Silvio Rodríguez. Saleh, Obiang, Kim Jong y demás tiranos cederán ante “Great balls of fire” de Jerry Lee Lewis. La música amansa las fieras.
martes, 1 de marzo de 2011
SAFARI EN KENIA
El imponente rugido estremeció los secos matorrales y erizó el pelo del espantado Antonio, mientras recordaba la invitación de sus compañeros de oficina para visitar África, tierra de leones, y lamentaba con toda su rabia imaginar las risas contenidas o no de los conocidos cuando comentaran, de regreso del safari fotográfico, que vaya suerte la de Antonio, muerto y devorado por un león escapado del circo en el paseo de poniente, a él que apenas sí salía de casa y que no les había acompañado a Kenia porque había que estar loco para ir a la selva a pique de ser devorado por las fieras.
CUANDO LE VI
La primera vez que le vi, me arrojé sobre él, le arrastré sobre la arena y estuve a punto de ahogarle. Desde entonces tiene miedo al mar. Cuando el azar le aproxima a la playa, me vigila con aprensión. Teme que vuelva a lanzarle mis olas.
“Un nuevo cuento de velorio”
Los rumores que Moncho se ahorcó debido al adulterio de su esposa, crearon expectación por el discurso fúnebre. Navaja se subió a un banco. Fijó sus ojos en Yusimí como una acusación.
- Moncho fue traicionado... – se detuvo a tragar en seco.
Una pausa densa: reojos y codazos hicieron olas en la multitud. Como golpe de remache, reinició: “Moncho fue traicionado...”
La frase quedó trunca: Yusimí se desplomó en brazos del padre. Navaja esperaba para continuar. En un vistazo, descubrió la sonrisa pícara de Ruly, y el fulgor en los ojos de Guido, cuenteros naturales. Supo entonces, que al concluir la ideada frase: “Moncho fue traicionado por sus propios nervios,” ya esta formaría parte de un nuevo cuento de velorio.
- Moncho fue traicionado... – se detuvo a tragar en seco.
Una pausa densa: reojos y codazos hicieron olas en la multitud. Como golpe de remache, reinició: “Moncho fue traicionado...”
La frase quedó trunca: Yusimí se desplomó en brazos del padre. Navaja esperaba para continuar. En un vistazo, descubrió la sonrisa pícara de Ruly, y el fulgor en los ojos de Guido, cuenteros naturales. Supo entonces, que al concluir la ideada frase: “Moncho fue traicionado por sus propios nervios,” ya esta formaría parte de un nuevo cuento de velorio.
“Viajero en el tiempo”
Imposible retornar en el tiempo, pensaste, porque después del más profundo rugido, Viky magnetizó tus ojos. Milenios de mujer parpadearon en arcanos ancestrales. Sus garras cautivaron tus manos. Acechanza de leona. Las fauces te golpean con aliento de acero el rostro de estatua yaciente. El monstruo coloca sus cuartos traseros a ahorcajadas sobre tu vencido pecho. Silencio. Zumbidos. Vibraciones del éter. No suelta la presa; suelta ambarinos chisguetes cuyas salpicaduras llegan hasta tu boca. El epílogo del rito rompió el silencio en un trompeteo de irregulares tonos.
“… y esto qué… el triunfo de la hembra, lo que no pudo hacer hace treinta años…”
Pero quedaste mudo, te despedirá con un beso, porque tienes que continuar viajando en el tiempo.
“… y esto qué… el triunfo de la hembra, lo que no pudo hacer hace treinta años…”
Pero quedaste mudo, te despedirá con un beso, porque tienes que continuar viajando en el tiempo.
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